Nos importa una mierda, hijos de puta, lo que queremos es follar. Llega el verano y el olor a coño apestoso nos embriaga, tenemos los huevos tan llenos que oímos voces. Si tú también estás cansado de pulir tu niakoue delante del ordenador como un triste perdedor solitario y quieres empezar a desnudar paredes vaginales a la velocidad de un TGV, mueve tu grasa de perdedor, deja a este autor trisómico acabado en la meada que se libró milagrosamente del aborto. Para finalmente servirte tu micro-polla fimosa con queso.